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GARGANTUARIO - NUEVO POEMARIO DEL OLVIDO

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    Inicio > Historias > La Elegía del Órgano

    La Elegía del Órgano

    Por: José Santos Chocano

    órgano

    Suena el órgano,
    Suena el órgano en la iglesia solitaria.
    Suena el órgano en el fondo de la noche;
    Y hay un chorro de sonidos melodiosos en sus flautas,
    que comienzan blandamente ... blandamente...
    como pasos en alfombras, como dedos que acarician, como sedas que se arrastran
    y, de súbito, se encrespan
    y se hinchan y rebraman,
    a manera de ancho rio que sepulta
    en su lecho rocalloso la solemne pesadumbre de sus aguas...

    Una flauta cuenta historias increíbles
    De las épocas pasadas,
    Otra flauta dice cosas que debieran ser verdades
    Y que apenas son ensueños y delirios y fantasmas;
    Una rie y otra llora; una ruge y otra canta;
    Una es macho que persigue
    Y otra es hembra que se escapa;
    Y entre tantas variaciones de sonidos melodiosos
    Hay un cuerpo y hay un alma;
    Que se juntan, se penetran, se confunden,
    Y, a los soplos animados de una gracia,
    Van cantando por los aires que Toledo viste el luto
    De sus pompas funerarias,
    Para gloria de su iglesia de doscientos cincuenta años,
    Y más gloria de su estirpe que esa iglesia levantara...
    Suena el órgano,
    Suena el órgano en esa iglesia solitaria,
    Suena el órgano en el fondo de la noche
    Y hay un chorro de sonidos melodiosos en sus flautas...

    ¿ Por quién doblan?
    ¿ Por quién doblan y se quejan y suplican las campanas?

    Una flauta lo pregunta y otra flauta lo contesta:
    - Por un hombre que fué herrero, fué soldado, fué poeta... y eso basta
    Por un hombre que tenía tres estrellas en el alma:
    El trabajo, la energía y el ensueño;
    El trabajo que da fuerzas, la energía que da audacias
    Y el ensueño que da glorias:
    ¡Las tres gotas de la sangre!
    ¡Los tres sellos de la herencia!
    ¡Los tres gritos de la raza!
    Suena el órgano, suena el órgano en la iglesia solitaria.
    Suena el órgano en el fondo de la noche:
    Y hay un chorro de sonidos melodiosos en sus flautas...

    Un herrero
    Con sus manos de coloso forja espadas;
    Y con toda la destreza y el cariño de un artista,
    Les da filo suavemente, las repuja y acicala,
    Y clavándolas al suelo, las encora, las encorva, las encorva...
    Y hunde el puño con la punta sin quebrarlas,
    Él es joven, él es fuerte:
    Como el cuerpo tiene el alma;
    Y sus manos que se crispan contra el yunque,
    Acarician a la madre, resbalando blandamente por encima de sus canas...

    Cada golpe de martillo de ese atleta
    Representa, cuando estalla,
    En los montes, en las nubes y en el pecho de la anciana...
    Una tarde,
    Desde lo alto de una cresta de montaña,
    El herrero, sobre el yunque crepitante,
    Trabajaba... trabajaba... trabajaba...
    Y la noche,
    Protectora del trabajo que descansa,
    Fué tendiendo por encima de esa frente,
    Por detrás de esas espaldas,
    A manera de una túnica de ensueño
    Sus tinieblas silenciosas y estrelladas...
    Y el herrero
    Su martillo resonante contra el yunque descargaba...
    ¡y fué aquella la apoteosis del trabajo!;
    porque, encima de la cumbre desolada,
    eran chispas solamente
    del martillo contra el yunque las estrellas que brincaban
    Suena el órgano, suena el órgano en la iglesia solitaria,
    Suena el órgano en el fondo de la noche
    Y hay un chorro de sonidos melodiosos en sus flautas...

    Un guerrero
    Que se ciñe su tizona, que se ajusta su coraza,
    Que se cala su cimera, que se fija su penacho,
    Monta un potro de repente; lo espolea... y anda...y anda.
    ¿hacia donde va el guerrero?

    ¡Va a la Atlántida!
    En la corte del glorioso Carlos V,
    oye un dia que Pizarro se entusiasma,
    relatando sus primeras aventuras y ofreciendo las primicias
    de esas tierras fabulosas ante el trono del Monarca;
    y él, entonces, como siente
    que en su sangre la energia se hace audacias,
    pide en breve su cimera, su penacho,
    su tizona, su coraza,
    y, empuñando su bandera
    desplegada,
    se confunde con el grupo que en la senda taciturna
    de Toledo va alejándose entre el polvo que levanta...
    y, en su mano la bandera
    se desdobla, se sacude, se envanece de sus alas;
    y, en el viento, es como un signo que retorna los adioses
    que les hacen los pañuelos de las madres que se quedan a los hijos que se marchan...

    Suena el órgano,
    Suena el órgano en la iglesia solitaria,
    Suena el órgano en el fondo de la noche;
    Y hay un chorro de sonidos melodiosos en sus flautas...Un poeta
    De los tiempos de Cervantes comparece, comparece; y asi habla:

    -Yo quisiera de mis versos
    hacer músicas extrañas;
    pero músicas vacías, sin conceptos ni pasiones,
    con palabras, y palabras y palabras...
    ¡Oh¡ las veces en que siento
    el tirano pensamiento que me abruma con su carga,
    ¡cual quisiera sacudirlo...sacudirlo!...
    y hacer versos sin ideas como pájaros que cantan!
    ¡Oh las veces que en el pecho me rebosan
    decepciones o esperanzas!,
    ¡cual quisiera sepultarlas en el fondo;
    sepultarlas...sepultarlas!...
    y hacer versos sin pasiones,
    como rugen los pamperos, como rien las cascadas!
    ¡Pensamientos que me abruman!
    ¡Sentimientos que me engañan!
    Piensen otros, sientan otros;

    ¡yo no quiero pensar nada! ¡yo no quiero sentir nada!
    ¡yo no quiero decir nada!, ¡nada!... ¡nada!...
    ¡ay! ¿y el ritmo de los astros en sus orbitas eternas?
    ¿y la música celeste de las noches estrelladas?
    Todo vive, todo piensa, todo siente,
    En la vida de mi mente, de mi pecho, de mi alma...
    Por doquiera me persiguen,
    Por doquiera se levantan
    pensamientos que me abruman, sentimientos que me engañan;

    y es en vano que repita:
    ¡yo no quiero pensar nada! ¡Yo no quiero sentir nada!
    ¡yo no quiero decir nada!; ¡nada!, ¡nada!...
    ...y las voces del poeta se confunden
    con las risas y suspiros de las plantas...
    y la música del órgano, en que tronan las estrofas,
    va subiendo, va subiendo por escalas;
    y, de pronto, llena el bosque de columnas de las naves;
    y estremécese en los vidrios de las góticas ventanas;
    y retumba sobre todas las tinieblas,
    con el ruido estrepitoso de una épica batalla,
    entre ángeles terribles y demonios irritados,
    que estuviera disputándose en el fondo de las tumbas el imperio de las almas...

    ¿Por quién doblan?
    ¿Por quién doblan y se quejan y suplican las campanas?...
    Una flauta lo pregunta y otra flauta lo contesta:
    Por un hombre que fué herrero, fué soldado, fué poeta...
    y eso basta. Por un hombre que tenía
    tres estrellas en el alma:
    el trabajo, la energía y el ensueño;
    el trabajo que da fuerzas, la energía que da audacias
    y el ensueño que da glorias:
    ¡las tres gotas de la sangre!;
    ¡los tres sellos de la Herencia!
    ¡Los tres gritos de la Raza!
    Suena el órgano,
    Suena el órgano en la iglesia solitaria,
    Suena el órgano en el fondo de la noche;
    Y hay un chorro de sonidos melodiosos en sus flautas...




    Suene el órgano en esta ocasión por un hombre. Suene el órgano por un hombre que ama la poesía. Suene el órgano por Miguel... quien espero disfrute con sus armonías.


    2005-03-05 01:00 | 9 Comentarios


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    Comentarios

    1
    De: sylvia jaime Fecha: 2005-11-05 20:49

    gracias por sus aportaciones a la posesía me sirven de mucho para conocer más.
    keep on please.



    2
    De: Giovanni Fecha: 2006-06-29 23:50

    Impresionante la calidad mental de este Señor, tiene una profundidad del hombre que repara para con algo y se detiene a abstraerse y a hablar pausado y pensado.



    3
    De: BEATRIZ Fecha: 2007-04-24 16:02

    ¿Sabe si esta poesía fue escrita en homenaje a alguien? Puede ser en la época que estuvo Chocano en España, lo digo por lo de la iglesia de Toledo que cita en el poema



    4
    De: Luis Echavarría Fecha: 2007-12-30 16:25

    Caramba!Verdaderamente, ¿Por quién doblan y se quejan y suplican las campanas? no sé si agradecer a los nuevos tiempos las cosas que hemos ganado, o si en cambio, lamentar las cosas bellas que hemos perdido. Gracias Inca Chocano



    5
    De: Luis Echavarría Fecha: 2007-12-30 16:25

    Caramba!Verdaderamente, ¿Por quién doblan y se quejan y suplican las campanas? no sé si agradecer a los nuevos tiempos las cosas que hemos ganado, o si en cambio, lamentar las cosas bellas que hemos perdido. Gracias Inca Chocano



    6
    De: Mariano Fecha: 2008-08-10 00:54

    La Verdad Chocano sigue siendo el Primer Poeta de América. Al leerlo no se como es posible que sigan haciendo tantas loas a Vallejo.



    7
    De: susana Fecha: 2009-07-17 17:45

    Amo a Chocano.Soy Argentina ,pero para mi Chocano es el poeta de America .Quisiera saber a quien dedico La Elegia del Organo



    8
    De: Nicolas Parmeso Fecha: 2009-10-09 07:03

    José Santos Chocano dedicó este poema al Director del diario El Ateneo de Madrid-España, por motivo de su muerte.



    9
    De: fabiola Fecha: 2010-02-18 20:21

    En la adolescencia memoricé esta joya y con el pasar del tiempo la olvidé. Hace unos días me sorpredí diciendo " piensen otros, sientan otros..... Ahora que la encuentro al leerla le tomo un sabor y un sentido completamente nuevo, mágico y real.



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